Carmen me lo presentó como “Pelusa”. Lo miré fijamente y supe que ese nombre era una farsa. No era ningún Pelusa. Era un gato enorme, de...
Después de la mañana en la playa, había que llevar a Mateo a casa para la siesta. Estaba acalorado, lloriqueaba, se frotaba los ojos y se...
Cuando llegamos a la 314, llamé suavemente antes de empujar la puerta. Silvia tenía peor aspecto del que había imaginado. Estaba pálida, casi gris, conectada a...
—Alejandro. Silencio. —Ale, lo sé. Me miró. Y en sus ojos había de todo. No era vergüenza. No era culpa. Era algo parecido al desconcierto. Como...