Aquella noche llovía a cántaros en el valle de Mora, Nuevo México. La lluvia golpeaba el techo de lámina de la casa rodante como si Dios...
Esa Nochebuena el aire olía a gas de la estufa encendida desde las seis y a tamales que mi madre había estado preparando desde el martes....
Aterricé en Miami con tres noches sin dormir y una ausencia del tamaño de un avión. Cuarenta y dos años de matrimonio se habían terminado el...
La noche que el padrastro de Marina la echó de la casa, no le permitió ponerse los zapatos. Él aventó su mochila vieja al pasto mojado,...
Yo nunca he sido de esos que se meten en lo que no les importa. Llevo veintidós años trabajando en el Cementerio de la Santa Cruz,...
Yo llevo veintidós años sirviendo bandejas en la cafetería de la preparatoria de Watsonville. Lo he visto todo: niños que botan la comida apenas me doy...
Yo trabajaba ese verano como coordinadora del programa de actividades para niños en un centro comunitario de San Antonio, Texas. El edificio olía a café recalentado...
Todavía recuerdo el olor a pastelitos de guayaba que entró por la puerta junto con ella. Aquel jueves de agosto en Miami, con el aire tan...
El ventilador del juzgado giraba con un zumbido que parecía venir de otro siglo. Yo apretaba el rosario de mi abuela con una mano y con...
El viernes a las tres y cuarto de la tarde el calor en la Pequeña Habana era de esos que derriten el asfalto. Yo estaba en...